El acierto de Editorial Vértice

Posted in ARTÍCULOS, DC: SUPERMAN, HISTORIAS PERDIDAS VERTICE, MARVEL: 4 FANTASTICOS (Fantastic Four) on Sábado 23 marzo 2019 by obivalderobi

Durante muchos años se ha vilipendiado la labor de editorial Vértice en la realización del volumen uno de los cómics Marvel, debido a sus labores de retoque en viñetas y adaptación del formato americano a un formato de novela que reducía el número de viñetas por páginas. Sin embargo, estas operaciones encerraban una inteligente (y valiente) maniobra para iniciar la publicación de los cómics que estaban cautivando a los lectores americanos.

Para contextualizar el hecho, tenemos que situarnos en la realidad social que se vivía en España en aquellos años y los que les precedieron.

Si establecemos una cronología de la publicación de cómics de superhéroes en nuestro país, podemos decir que a los pocos meses de la aparición del Action Comics #1, ya tuvimos aquí, en España, conocimiento de las aventuras de Superman, a través de una publicación apaisada (el formato habitual de las historietas en los años cuarenta en España) bajo el nombre “Ciclón, el superhombre”.

Esta publicación nos llegaba de la mano de Ediciones Ibero Americanas, y recogía las tiras diarias de Superman publicadas en los diarios estadounidenses, pero desde la edición italiana (de ahí el cambio de nombre, donde el personaje fue rebautizado como “Ciclone”), debido a que, al ser el personaje americano y posicionarse en contra de las fuerzas del eje (a las que pertenecía el país mediterráneo), la edición americana salvaba las herramientas de la censura italiana modificando colores y nombre (aunque podemos identificar perfectamente el dibujo de Jerry Siegel, así como ver la S del pecho).

Cómo ejemplo ilustrativo, en el número 2 se publica la primera historia del Superman #2, donde Superman sustituye a un boxeador mientras que en el número 3 se publicaba la tercera historia del mismo ejemplar del kriptoniano ¿Que paso con la segunda historia de dicho número americano? Fue obviado ya que Superman viajaba a un país europeo (llamado Boravia, pero que poseía zeppelines como aeronaves y cuyos soldados vestían con el uniforme de combate a enfrentarse a unos espías que habían robado un gas experimental en terreno americano, para usarlo en “su guerra”.

Soldados de Boravia (con uniformes similares a los de combate alemanes) intentando fusilar a Superman

Equipo de combate alemán

Superman combatiendo contra un Zeppelin

Evidentemente, este tipo de material es el que inclinó al editor a cambiar nombre y colores del uniforme de Superman, para poder publicarlo sin riesgo a que el gobierno de Mussolini lo interviniese. En España, las aventuras de Ciclón se estuvieron editando durante los años 1940-41 teniendo la colección una corta vida (16 números y un especial calendario 1941).

Hasta 1948 no volveríamos a ver publicaciones de superhéroes, momento en el que, además de ser reeditados los números de “Ciclón”, llegó a los kioscos la colección “Robin y el Murciélago”, con unas reinterpretaciones de las tiras de prensa de Batman realizadas por Julio Ribera. La colección duró 13 episodios, volviendo la publicación de cómics de superhéroes a un periodo de barbecho en España.

Algunos años después, en México, Ediciones Recreativas (una de las empresas editoriales que había fundado Luis Novaro) comenzó a publicar en 1952 su revista “Superman”, realizando ediciones de los cómics de Superman que respetaban el formato americano. Estas mismas publicaciones comienzan a ser distribuidas en España de la mano de Queromón Editores durante los cincuenta y principios de los sesenta.

Cómo podéis observar, todas estas publicaciones se realizaron en el período de régimen franquista en el que se encontraba inmerso el país. Y, como no podía ser de otra forma en un régimen totalitario, las herramientas de la dictadura siempre pasan por el control de las comunicaciones.

El éxito de las publicaciones Novaro entre la juventud posiblemente causó que se encendieran las alarmas en los despachos de aquellos responsables de supervisar la información que debía llegar a niños y jóvenes, viendo cómo los infantes empezaban a compaginar sus lecturas de historietas aceptadas socialmente y netamente patrias, como “Roberto, Alcázar y Pedrín” o “El Guerrero del Antifaz”, con las aventuras de estos personajes superpoderosos.

Posiblemente está fuese una de las causas por las que en 1962 se creó la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, bajo el mandato de un sacerdote dominico, el padre Jesús María Vázquez. Cómo os podéis imaginar, al ser el régimen franquista eminentemente católico, el control de la información tenía que evitar que los jóvenes tuvieran acceso a cualquier publicación “que los llevase a confusión”, tanto en terreno político (evitando cualquier mensaje que sonase a ideología de izquierdas) como en el terreno de la fe.

Bajo la sospecha de que “aquellos superhombres que volaban y tenían superpoderes fuesen confundidos con ángeles u otros seres celestiales”, idea que se acercaba peligrosamente al terreno de la blasfemia, la CiPij en 1964 decreta la prohibición de publicar historias de superhéroes en España, por lo que desaparecieron los cómics de Novaro del panorama tebeístico español, el único representante de los superpoderosos personajes americanos en nuestro país.

En este contexto histórico, en ese mismo año de 1964, comienza su andadura la Editorial Vértice, publicando series de la británica IPC (Zarpa de Acero), pero con la denominación bien visible en sus portadas de Historias Gráficas para adultos, innovando en un formato poco visto, como era el horizontal 20×15 (saliéndose del patrón standard español de historietas, el apaisado de 17×24), más manejable que el horizontal 26×19 usado por Bruguera en “Capitán Trueno Extra” o los tebeos humorísticos tales como “El DDT” o “Pulgarcito”, acompañado por unas portadas que recordaban a las ilustraciones que se realizaban para las carteleras de las películas, dándoles un atractivo inusual en el mundo historietístico.

Obsérvese la calificación de “revista para jóvenes” en contraposición de la de “adultos” de Ed. Vértice

Tal fue el éxito y aceptación de éstos cómics, que su fundador, Josep Torra, decide en 1968 negociar los derechos de publicación de una incipiente editorial americana que está teniendo mucho éxito y repercusión entre los lectores estadounidenses, Marvel Cómics. Una vez adquiridos, decide publicar dichas colecciones en el formato con la que había triunfado en Zarpa de Acero, Mytek el poderoso o Kelly Ojo Mágico. Pero conociendo el mecanismo de censura por el que tenía que pasar la aprobación de dichas publicaciones, decide incluirlas dentro de la misma denominación de historias para adultos, por lo que, al no estar enfocadas en un público considerado de riesgo para los censores, no tuvo el impedimento de publicación que pesaban sobre las ediciones de los personajes DC (que Novaro seguía publicando en México y cuyos números llegaban escasamente y “de estraperlo” a nuestro país hasta algunos lectores privilegiados).

De esta forma, el 4 de abril de 1969 vio la luz el número uno de Los Cuatro Fantásticos, abriendo el camino a Spider-man, La Masa, El Hombre de Hierro y el resto de las colecciones marvelianas dentro de una maquinaria censora, que no levantaría la prohibición de publicar superhéroes para la público juvenil hasta 1971. Aún así (quizás por miedo a que la censura diese marcha atrás, o bien por desconocimiento de ese levantamiento de la traba), Vértice mantuvo el texto Revista para adultos en las portadas del volumen dos y tres, ya en dimensiones mayores (adaptando su formato al americano original.), hasta sus últimos estertores, en torno a 1983.

Gracias, Vértice, por estas “argucias” , gracias a las cuales pudimos convivir con todos estos maravillosos personajes con los que crecimos.

Fuentes: http://www.tebeosfera.com , vallatebeo.blog.galeon.com , http://www.forosegundaguerra.com , https://www.levante-emv.com/cultura/2010/11/07/censura-mato-tebeo/754662.html , http://www.universomarvel.com , cincuentopia.com/la-editorial-novaro-y-los-superheroes-del-comic-en-espana/

The Wasp

Posted in ARTÍCULOS on Jueves 7 febrero 2019 by obivalderobi

Años antes que Stan Lee, Ernie Hart y Jack Kirby creasen al personaje de Janet Van Dyne y le dieran el apodo de La Avispa (The Wasp), ya existió un personaje enmascarado con dicho sobrenombre.

Apareció en el número uno de la revista Silver Streak Comics, publicada por Your Guide Publications, Inc., el cual salió a la venta el 20 de noviembre de 1939. Dicho personaje fue creado por Arthur Pinajian (bajo el pseudónimo de Jay Fletcher) y era un investigador ataviado con traje de chaqueta, sombrero, capa y antifaz, denotando su influencia de personajes famosos de aquella época como La Sombra (y con un aspecto que nos recuerda a la creación por excelencia de Will Eisner, The Spirit, que no debutaría hasta el 2 de junio de 1940).


Breve sinopsis del personaje: Burton Slade es un reportero de prensa, el cual, hastiado de la creciente ola de crímenes, opta por vestirse con una capa y un antifaz para combatir en secreto contra la delincuencia. Al darse cuenta del parecido de su capa con las alas de los insectos, Slade decide usar el nombre en clave “la Avispa”.

Al margen del personaje, el número nos ofrece una curiosidad interesante como es el anuncio que se puede leer en sus últimas páginas, la promoción de otro comic-book que ya estaba en los kioscos desde el 13 de octubre de ese año de 1939, que no es otro que el Marvel Mystery Comics #2, publicación de Timely Cómics que en su número uno apareció con el nombre de Marvel Comics y que añadió el “Mystery” en el título a partir de ese segundo item. Este es, como sabéis, el famoso comic-book que vio nacer a La Antorcha Humana y al príncipe Namor y que terminaría por convertirse en la Marvel Comics de hoy día.

¿Pertenecían ambas publicaciones a la misma distribuidora? ¿Tenía Martin Goodman vínculos económicos con “Your Guide Publications”? Cuestiones a investigar.

Curiosamente, a partir de su tercer número, Silver Streak Comics pasó a ser publicada por otra editorial, Leav Gleason Publications, la cual, en su número seis (a la venta el 1 de julio de 1940) nos presentaba a otro personaje cuyo sobrenombre nos sonará tremendamente… DAREDEVIL (y al que ya dediqué un post aquí https://obivalderobi.com/2015/04/06/here-came-daredevil-el-daredevil-de-1940/).

El primer crossover

Posted in ARTÍCULOS on Jueves 10 enero 2019 by obivalderobi

Los comic-books iniciales eran revistas que contenían historias cortas y autoconclusivas de diferentes personajes que eran ejecutadas por varios autores, no siempre identificando la autoría de las mismas.

Así, por ejemplo, la archiconocida colección que vio nacer a Superman (Action Comics) ofrecía también historias de otros personajes tales como el mago Zatara, las aventuras de Marco Polo o el vaquero Chuck Dawson.

A remolque de este formato, ve la luz, en octubre de 1939, el Marvel Comics #1, en el que descubrimos a personajes tan interesantes como The Human Torch de Carl Burgos, The Angel (Paul Gustavson), The Submariner de Bill Everett o Ka-Zar (Bob Byrd).

Sin embargo, en el número que continuaba la colección, este cómic-book cambia su título de cabecera, incluyendo la palabra Mystery, convirtiéndose en adelante en ‘Marvel Mystery Comics’ (debido a que su dueño Martín Goodman pensaba que la palabra misterio atraería más compradores hacia su publicación). Y no fue el único cambio, ya que, en su interior, hubo un personaje que comienza a vivir sus aventuras haciendo referencia a la vivida en la entrega anterior.

Es Bill Everett quien decide comenzar cada historia del príncipe Namor con una referencia a la última aventura a partir del número 3, en un preludio a los “Previously in…” de las series de TV (Este hecho significativo tiene lugar en tal número debido a que la historia contenida en el 1 fue una reedición de las aventuras del Submariner que fueron publicadas en las cuatro revistas gratuitas que precedieron al MC#1, conocidas como ‘Motion Picture Funnies Weekly’). De esta manera, aunque el Atlante vivía sus aventuras de forma autoconclusiva en cada entrega, Everett fue creando un sentido de continuidad que hacía presa del lector, envolviéndolo en el espíritu de serial radiofónico de la época, y creando la sensación de historia-río que daba peso al discurrir de los eventos.

Por el contrario, Carl Burgos se ceñía a la aventura unitaria e independiente en cada entrega de La Antorcha Humana (que, recordemos, era la historia que iniciaba la revista). Y esto fue perpetuándose mes a mes, hasta llegar a la séptima entrega, con fecha de portada mayo de 1940. Al final de esta historia, un policía informa a Jim Hammond (identidad del héroe) de los altercados que están teniendo lugar en Nueva York de la mano de Namor, a lo que responde el protagonista flamígero en la última viñeta: “Sub-Mariner? Who os the Sub-Mariner?”

En la aventura de Namor de ese mismo cómic, se repite la jugada a la inversa, siendo Betty Dean (el interés romántico del Atlante) quién habla al príncipe submarino sobre la existencia de la Antorcha Humana.

El encuentro de ambos personajes y la consecuente continuación de la historia se traslada al Marvel Mystery Comics #8 (junio 1940), comenzando la trama en la historia de Namor y continuando en la de La Antorcha. En este número cada historia cuenta cómo cada personaje llega hasta el enfrentamiento contra el otro, siendo el cómic de la lucha entre ambos el número 9 (julio 1940), cuya resolución final se publica al mes siguiente, en el número 10, en una página inicial donde el lector descubre cómo acaba el asunto entre ambos héroes, para, a continuación, volver a vivir tanto Namor como La Antorcha, historias unitarias e independientes.

Esta decisión editorial sin precedentes dio lugar a que la acción fuese continuando de la aventura realizada por Burgos en La Antorcha Humana, a la ejecutada por Everett para su creación. Y, aunque ambas aventuras eran publicadas dentro del mismo comic-book, fue el detonante previo a la conocida continuidad que llegó a instaurarse en las publicaciones de super héroes. Meses más tarde, otra compañía conocida como National Periodical y bajo el mandato editorial de Gardner Fox, decidió reunir a algunos de sus héroes en una sola agrupación llamada Society Justice of America, dando origen al universo compartido de los personajes de DC.

¿Motivó la decisión de Goodman la reunión de los héroes de la competencia? Es más que probable, ya que hay evidencias de que unos y otros probaban formatos exitosos de otras compañías. Sirva como ejemplo otro hecho menor: en mayo de 1940 DC pone a la venta el número uno de la colección ‘Crack Comics’ con el personaje MOLLY THE MODEL, que se convirtió en la historia recurrente principal de la publicación hasta entrados los 50; cinco años después (1945) aparece bajo el sello Timely (antigua Marvel) la colección MILLIE THE MODEL.

Batallas que se perpetuaron en el tiempo, siendo el mayor exponente el caso CAPITÁN MARVEL, al que otro día dedicaré un post.

Curiosidades Marvel

Posted in ARTÍCULOS, GOLDEN AGE, TIMELY - ATLAS on Lunes 15 octubre 2018 by obivalderobi

El dueño y editor de la Timely Comics, Martin Goodman, era un auténtico superviviente del medio, el cual no tenía escrúpulos a la hora de tomarle el pulso a lo que hacía triunfar a otras publicaciones y mimetizarlo en sus revistas.

De hecho, Timely era tan sólo otra de sus múltiples editoriales, la cual fue trampolín de pruebas para la nueva demanda de jóvenes y pequeños, impulsada por el éxito y la tendencia que la National (Detective Comics) y su Superman estaban marcando.

Hombre entregado a la labor de rentabilizar al máximo sus empresas a base de explotar una y otra vez sus fondos artísticos (bajo su sello Red Circule Magazine se dedicaba a reimprimir viejas historias pulp en sus nuevas cabeceras), nunca dejaba que sus ideas dejasen de ser productivas.

Muestra de este ímpetu son la reconversión de su trademark de 1938 RED CIRCLE MAGAZINE en lo que sería a finales de los cincuenta el primer logo de MARVEL COMIC, siendo aún la editorial Atlas Comics.

Así mismo, la palabra Marvel no la utilizó por primera vez en su MARVEL COMIC #1 de octubre de 1939, sino que ya lo había usado anteriormente en otra de sus empresas de publicaciones pulp, más concretamente, en el magazine editado por Postal Publications en agosto de 1938 MARVEL SCIENCE STORIES #1.

Tampoco deja de ser curioso que el término TIMELY (nombre originario de la Marvel) apareciese en el número cuatro de MARVEL SCIENCE STORIES #4 (abril-mayo 1939) debido a que el editor de Postal Publications, Robert O. Erisman encabezó con tal palabra la carta que un fan de la ciencia ficción y, posteriormente, autor del género (Donald A. Wollheim) había dirigido a la revista, comparando la historia aparecida en el número 3 “The Weather Adjudicator” con el problema ambiental que sufría Europa en esa época.

Curiosidades históricas de los orígenes de Marvel Cómics.

Cómic versus Cine

Posted in ARTÍCULOS, CINE y TELEVISION, CRÍTICAS DE CINE on Viernes 5 octubre 2018 by obivalderobi

Cada vez noto mayor ilusión hacia los estrenos cinematográficos y televisivos de los superhéroes de Marvel y DC que hacía las novedades mensuales en los cómics.

No sé vosotros, pero en mi círculo comiquero cada vez son más frecuentes las preguntas sobre si se ha visto la última serie de Netflix que sobre tu opinión sobre la última macrosaga o el último “Hot artist”. Y es que los aficionados al cómic hemos pasado de ser un subsector denostable de la sociedad, a ver cómo nuestro hobbie se ha convertido en una moda y un elemento genérico. Hoy se puede encontrar merchandising de las grandes editoriales y sus personajes en cualquier franquicia, ya sea de moda, de distribución alimenticia o del sector de la restauración, cuando antes, cualquier producto de la marca Marvel o DC no pasaba de ser un reducto de alto precio y corta tirada, creado para satisfacer el ansia de algunos adolescentes hormonados.

Y el precio que los aficionados estamos pagando por vivir esta etapa dorada del cómic en nuestra sociedad es alto. Si bien, al principio, era gratificante ver cómo los que menospreciaban tu afición, poco a poco iban sucumbiendo a ella, no es menos frustrante que ahora, a la vuelta de una década, los nuevos “catedráticos marvelitas” nacidos al abrigo de películas y series, quieran darte lecciones sobre esos personajes con los que llevas conviviendo toda tu vida.

Y si esto no fuese suficientemente desalentador, además los lectores tenemos que ir a remolque de lo que suceda en las pantallas, viendo como las adaptaciones y “licencias” de dichos personajes en el celuloide terminan por incidir y transformar el contexto de los cómics, siempre con el anhelo editorial de que “el espectador pueda encontrar en las colecciones aquello que le es familiar del cine”.

Incluso nosotros mismos, los lectores, sucumbimos a esta moda, estando más entusiasmados con las adaptaciones televisivas y cinematográficas de nuestros personajes que de lo que sucede en el producto originario, el cómic.

¿Es que nos hemos cansado ya de las tramas o los autores? ¿Es que tantos años de aventuras nos han vuelto excépticos o excesivamente exigentes? ¿Nos hemos creado expectativas tan altas que no es posible que los autores actuales puedan alcanzarlas?

Es posible que algo de todo esto pueda subyacer en el ánimo del lector, pero creo que hay un motivo más poderoso para toda esta reacción generalizada, al margen de las razones anteriores, y ese motivo, desde mi punto de vista, es la fascinación por lo novedoso.

No importa si te enganchaste a los cómics en los setenta, en los ochenta o en los noventa, cada lector te podrá hablar con nostalgia de sus primeros cómics y de esa sensación de descubrir un mundo vasto y profundo de interrelaciones y personajes, pero sobre todo, de esa sensación de fascinación ante lo nuevo. Nuestros primeros cómics nos descubrían historias distintas y personajes diferentes a todo lo que estabas acostumbrado a leer, y esa sensación nos marcó a fuego y nos hizo enamorarnos de unos seres ficticios que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida como lectores. Y, al cabo de los años, es esa sensación la que hemos perdido leyendo nuestras colecciones. Hemos visto a nuestros ídolos en tantas historias variadas y tramas distintas y enrevesadas, que nos hemos transformado en un seguidor inconformista, porque A) si el autor no respeta los cánones que cada léctor piensa que ha de seguir el personaje, nos quejamos, pero B) si el autor se guía por cánones estipulados en los miles de correos enviados por los fans, nos quejamos de que el autor no hace más que repetir lo que ya se ha hecho con la colección.

Sin embargo, el cambio de medio y la adaptación a otro formato (la pantalla), con producciones cuidadas ha vuelto a traer aquella sensación de estupor ante lo nuevo que nuestros primeros cómics nos produjeron. Y este es, creo, el quiz de la cuestión.

No obstante (y hablo por mí mismo) existe aún el lector que se queja de las “licencias” que los guionistas del celuloide se toman para adaptar personajes e historias al nuevo medio, queriendo ver en la pantalla un retrato fiel de lo que su mente estipula como “canónico e intocable”, pero, a su vez, se queja de que ya hay pocos cómics que le atraigan.

¿Es posible disfrutar de ambos medios sin renunciar a las buenas historias disfrutadas en el pasado? Estoy convencido que sí. Otra cosa es que esa patología mental llamada “continuidad enfermiza y compulsiva” te lo permita. De hecho, alguna vez me he preguntado: “¿Qué sentimientos albergaron aquellos lectores de “Action Comics” que conocieron a un Superman “que saltaba más alto que un rascacielos”, cuando lo vieron volar en la televisión? ¿Fue frustrante para los seguidores del “Tarzán” de Harold Foster ver a Johnny Weissmüller lanzar aquel horripilante alarido?

Está claro que “tiempos pasados, nunca fueron mejores”.

The Clone Wars

Posted in ARTÍCULOS on Miércoles 5 septiembre 2018 by obivalderobi
"Un plan es tan bueno como aquellos que ven a través de él" The Clone Wars S1E4
 

The Clone Wars

Posted in ARTÍCULOS on Martes 4 septiembre 2018 by obivalderobi

“Fácil es el camino a la sabiduría para aquellos que no están cegados por ellos mismos.” The Clone Wars S1E3