Racismo vs. Negocio

La eterna lucha entre el tradicionalismo y el modernismo es tan vieja como la misma filosofía y trasciende a defensores y dogmas.

No nos es extraño observar como, en cualquier ámbito de la vida, el defensor de la tradición lucha por mantener el inmovilismo de los dogmas y/o estamentos, mientras que el modernista aboga por todo lo contrario, la evolución y el cambio del “statu quo”.

Sin entrar a valorar ninguna de las dos posiciones, lo cierto es que esa lucha y esos luchadores existen en torno al mundo del cómic.

Los más antiguos marvelitas pueden recordar la lucha de principios de los 70 entre los defensores del Spider-man de Ditko y los del “nuevo y mejorado” Spidey de John Romita. Los primeros mantenían que el cambio perjudicó (traicionó) la esencia del personaje, un perdedor nato, sin éxito con las chicas ni el dinero, que vencía sus batallas con una mezcla de ingenio y suerte, pero que siempre terminaba perjudicado en algún terreno de su vida tras sus victorias, a menudo pírricas, convirtiendo la cabecera en un serial amoroso de los que acostumbraba ilustrar “Jazzy” Romita. Los segundos mantenían que el  cambio había mejorado gráficamente al personaje, había acercado al lector a unos secundarios que, en manos de Ditko, eran estridentes y chocantes, creando estereotipos que enamoraban a los lectores, y que la esencia del personaje se podía percibir debajo de la mejora gráfica, complementándolo y engrandeciéndolo.

Las ventas dieron la razón a los segundos convirtiendo a Spider-man, no solo en el buque insignia de Marvel, sino también en un icono popular que trascendía las viñetas hacia la gran y pequeña pantalla y a todo tipo de merchandising.

Algo parecido ocurrió en los 50 y 60 entre los lectores de la Golden Age y la siguiente generación (Silver Age) cuando los héroes como Superman y Batman, que no dudaban en matar a un villano o en usar armas de fuego, se vieron transformados en personajes infantiloides para poder mantener a flote las ventas de sus colecciones, tras el devastador impacto que produjo en la sociedad americana la publicación del libro “La seducción del inocente” del psiquiatra Frederick Wertham, obra que culpaba a los cómics de influir negativamente en los jóvenes, induciéndolos a conductas violentas y homosexuales.

En definitiva, el cambio venía impulsado por dos aspectos fundamentales: 1) la necesidad de mantener/aumentar las ventas del producto y 2) el imperativo de amoldarse a nuevas tendencias/demandas sociales en boga.

Los actuales lectores de cómics no estamos exentos de una lucha similar. Hoy día los frentes se posicionan entre lectores de trayectoria decana y espectadores de series y largometrajes, o mejor dicho, defensores del respeto a la continuidad establecida en la obra escrita y partidarios de la evolución y cambios sufridos por los personajes y sus entornos en sus adaptaciones cinematográficas.

Uno de los aspectos que más polémicas están levantando es el cambio racial de ciertos personajes de larga trayectoria en sus adaptaciones fílmicas.

Los lectores que llevan años leyendo cómics, y que han interiorizado como algo personal y cercano al protagonista y al elenco de secundarios, se revelan contra cambios “innecesarios” en la pantalla de la raza de “sus personajes de toda la vida”.

En el polo opuesto, los espectadores que llegan a esos personajes a través de sus versiones televisivas, que dan valor a la obra en sí y sus atractivos y restan importancia a las llamadas “licencias cinematográficas”.
Lo cierto es que la “afroamericanización” de algunos personajes (hasta el momento, el cambio siempre ha sido de raza blanca a raza de color) se ha convertido en una tendencia que va “in crescendo”. ¿Los motivos? Algunos piensan que las corporaciones dueñas de los derechos de estos personajes solo buscan aumentar sus cuotas de audiencia (y, como consecuencia, sus ingresos y beneficios) en detrimento del lector fiel, que gasta sus dólares (euros), que ve cómo esas “licencias” terminan aterrizando en las colecciones que compran y modificando a “sus” personajes, pero que cuantitativamente hablando (en volumen de negocio) son una minoría (algunos cientos de miles) respecto del número de espectadores de la pequeña y/o gran pantalla (millones de ellos).

Incluso hay quien piensa que todos estos cambios cinematográficos que terminan afectando al producto originario, entran dentro de lo políticamente correcto para que las “minorías étnicas” entren en la rueda de consumo del cómic y puedan encontrar los mismos personajes que han conocido a través de la pantalla, plasmados en el papel.

Para muchos de los espectadores que llegan a esos personajes y leen las críticas de los lectores de cómics, la defensa esgrimida por el fandom es una muestra de racismo e intolerancia que no tendría que tener cabida en la sociedad actual, teniendo en cuenta que la crítica siempre menosprecia al personaje “genéticamente” transformado.

Para aquellos que no tengan constancia de qué personajes han cambiado, aquí tenéis una lista de los mismos hasta la fecha, con una breve reseña de su vinculación al personaje o serie “mater”, en orden cronológico de aparición en pantalla.

2001. PETE ROSS. El amigo de la infancia de Clark Kent, el cual descubrió que su amigo era Superboy, que mantuvo a salvo su identidad secreta y fue el enlace entre el joven kriptoniano y La Legión de los Superhéroes, pasó a ser un joven de color en la serie televisiva de 2001 “SMALLVILLE”, que narraba los primeros años del héroe, en el pueblo donde se crió (Lana Lang pasó tambien en esta serie a tener rasgos asiáticos).

2003. WILSON FISK, “KINGPIN”. El villano que comenzó luchando contra Spider-man, pero que, gracias a Frank Miller y su magnifica saga “Born again”, sería recordado como la némesis de Daredevil, cambió de raza en el film del abogado ciego de 2003.

2004. CATWOMAN. Selina Kyle, enemiga de Batman desde su aparición en los cómics en 1940, fue interpretada por Halle Berry en el único film del que es protagonista hasta la fecha.

2008. NICK FURY. El director de S.H.I.E.L.D. es de esos extraños casos (el único) que sufrió la “afroamericanización” en un cómic editado en 2002 llamado “THE ULTIMATES”. Sus autores decidieron dibujarlo con los rasgos del actor Samuel L. Jackson en un cómic que planteaba un universo paralelo, con unos Vengadores ligeramente más “reales” que los de su colección original. En 2008, fue fácil que Jon Favreau convenciera al actor para que encarnara al personaje en la escena post-créditos de “Iron Man”. El resto es historia.

2011. HEIMDALL. El guardián de Bifrost (puente del Arco Iris que da acceso a las puertas de la dorada Asgard, hogar de Thor) cambió de raza en el film de 2011 dedicado al dios del Trueno.

2013. PERRY WHITE. El editor del Daily Planet, amigo y jefe de Clark Kent, cambió sus genes para el film “El Hombre de Acero” de 2013, siendo interpretado por el actor Laurence Fishburne.

2015. CLAIRE (la enfermera de noche) y BEN URICH. Personaje la primera muy secundario de series como Daredevil o Doctor Extraño, y el viejo periodista, compañero de Peter Parker en el Daily Bugle, el cual dedujo la identidad del diablo de la Cocina del Infierno, personajes ambos que cambiaron de raza en las excelentes series de la cadena Netflix “Daredevil” y “Jessica Jones”.

2015. IRIS WEST. Novia, y posteriormente esposa, de Barry Allen, alias The Flash, “the fastest man alive”, se “genetransformo” para la serie de televisión que tanto éxito está cosechando (junto con “Arrow” y “Gotham”, todas pertenecientes al Universo DC.)

2015. JOHNNY STORM “The Human Torch”. Uno de los cambios de raza  que más polémica ha suscitado fue el del miembro más joven de los CUATRO FANTÁSTICOS, quizás porque fue un factor que se unió a los miles de despropósitos que han convertido a la cinta en uno de los fiascos más sonados del cine reciente.

2016. JIMMY OLSEN. El fotógrafo más famoso del Daily Planet y conocido como “mejor amigo de Superman”, deja la cámara, sus características pecas, su reloj de señales y sus rasgos arios para mudarse a la serie televisiva de la prima del kriptoniano, Kara Zor-El, nuestra querida Supergirl.

2016: WALLY WEST. El tercer velocista de DC, y heredero directo del legado de Barry Allen, del cual disfrutamos dos etapas memorables en los cómics (la de Mark Waid en los noventa y la de Geoff Johns a finales de los 2000), pasa de ser sobrino de Iris en los cómics a ser hermano pequeño en la serie de tv y, como el papá y la hermana son de color en la pequeña pantalla, pues a cambiar de etnia se ha dicho.

2016: BARÓN MORDO. El que fue primera némesis del Doctor Extraño, se transforma en un ser oscuro, en la más estricta literalidad de la palabra.

2016. MARY JANE. La eterna pelirroja, esposa del arácnido más famosa de la literatura del siglo XX, será interpretada en la próxima película por la actriz Zendaya Coleman.

Estos son los cambios raciales que, de momento, se han producido en las adaptaciones de cine y t.v. sobre personajes de DC y Marvel ¿Eran necesarios? ¿Importan o afectan en algo a los personajes? ¿Tienen justificación? ¿Es preferible transformar a personajes históricos y bien definidos en lugar de crear nuevos secundarios sin pasado efitorial y con personalidades que motiven al fan? Son cuestiones que se han debatido, se debaten y se debatirán entre el fandom “ad infinitum”. La polémica está servida.

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